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¿Cuántas apps de Shopify son demasiadas?

No hay un número mágico. Una app sobra cuando no sabes decir qué hace, cuánto cobra al mes o qué carga en cada página. Así se revisan las apps de tu tienda.

· 8 min de lectura

¿Cuántas apps de Shopify son demasiadas?

No hay un número correcto. Una app sobra cuando no puedes decir en una frase qué trabajo hace, cuánto te cobra cada mes y qué añade a la página que un cliente está intentando cargar. Las tiendas acumulan apps como un cajón de cocina acumula cachivaches: cada uno resolvió un problema el día que llegó, y nadie volvió a mirar si el problema seguía ahí.

Aquí va lo que cuesta de verdad una app, cuáles se ganan su sitio y cómo revisar la lista en una tarde.

¿Qué cuesta de verdad una app?

Más que la cuota. Cada app de una tienda tiene cuatro costes, y solo uno aparece en una factura.

El cargo mensual. Las cuotas de las apps se cobran a través de Shopify junto con tu plan, y por eso es fácil dejar de verlas. Una tienda que empezó con dos apps y ahora tiene catorce ha añadido una segunda suscripción que nunca decidió contratar. Cómo suma eso en un año, junto al hosting y al propio plan, está en cuánto cuesta una web al año.

La velocidad. Una app que enseña algo en la tienda carga su propio script para hacerlo. La página de ayuda de Shopify «Mejorar el rendimiento de la tienda online» lo dice sin rodeos: «demasiadas aplicaciones que cargan recursos en la tienda online pueden ralentizar el rendimiento». Y pide revisar las apps instaladas y eliminar las que no sean esenciales para las ventas. Muchos de esos scripts se cargan en todas las páginas, también en las que la app no hace nada. Las otras razones por las que una web va lenta están en por qué tu web va lenta.

El código que queda. La misma página de Shopify avisa de que «desinstalar una aplicación no elimina su código del tema automáticamente», y de que quizá tengas que pedir al desarrollador de la app las instrucciones para quitarlo del todo. Una app que borraste hace un año puede seguir cargando un script o una hoja de estilos en tu ficha de producto. Quitar la app corta el cobro. No siempre quita el peso.

La dependencia. El desarrollador pone el precio y puede subirlo. Decide si la app sigue funcionando con tu próximo tema. Y los datos que guarda la app, ya sean reseñas, puntos de fidelidad o suscripciones, viven en su base de datos, no en la tuya. La pregunta de quién es dueño de tu web vale también para las apps que lleva dentro.

¿Qué apps se ganan su sitio?

Las que dejarían un hueco mañana si desaparecieran, y cuyo hueco sabes nombrar.

Quédate con la app que conecta la tienda con un sistema que usas de verdad: tu programa de contabilidad, las etiquetas de envío, tu herramienta de email. Quédate con la app que tu equipo abre cada semana. Quédate con la app que guarda datos de clientes que no puedes reconstruir, como reseñas recogidas o suscripciones en marcha, al menos hasta que los hayas exportado y sepas adónde van.

Mira con lupa todo lo demás. Una app instalada para una campaña que terminó en primavera. Una app que enseña sellos de confianza o una cuenta atrás. Dos apps que hacen lo mismo porque la segunda se instaló antes de que nadie se acordara de la primera. Y el grupo más grande: apps instaladas para añadir una función que el tema no tenía entonces y que ahora sí tiene.

Ese último grupo merece una comprobación antes de comprar nada. Los temas hechos para Online Store 2.0, el sistema de temas de Shopify, permiten añadir secciones y bloques en cualquier página, y un trabajo que pedía una app en un tema antiguo puede ser hoy una sección o un ajuste. Si te cambiaste a un tema nuevo y conservaste tu lista de apps de siempre, busca primero ese solapamiento.

¿Por qué una tienda con veinte apps va lenta?

Porque los scripts se suman en la página que más importa.

La ficha de producto es donde el cliente decide. En una tienda con una lista de apps larga, esa página carga el widget de reseñas, la lista de deseos, la guía de tallas, el carrusel de recomendaciones, la barra fija de compra, el pop-up, el chat y el conversor de divisas. Cada uno es pequeño por separado. Juntos son la razón por la que el botón «Añadir al carrito» tarda un momento en responder en el móvil, y un cliente con el móvil en la mano no espera a averiguar por qué.

La propia guía de Shopify plantea la decisión en términos claros: evaluar las apps instaladas y el código externo para asegurarte de que «aportan suficiente valor como para compensar posibles pérdidas de rendimiento». Esa es toda la prueba. No «¿está bien tener esta app?», sino «¿lo que añade vale lo que cuesta en la página?».

No todas las apps están hechas igual, y conviene saber cuál tienes. Las apps más nuevas, hechas con las extensiones de app para temas de Shopify, añaden sus piezas como bloques que colocas en el editor de temas. La documentación para desarrolladores de Shopify («About theme app extensions», en inglés) explica que estas apps no editan el código del tema, lo que reduce el riesgo de romperlo. El bloque se carga donde lo pones, y al quitar la app se quita el bloque. Las apps antiguas que escribían su código directamente en los archivos del tema son las que dejan restos. En el editor de temas, las del tipo nuevo aparecen como bloques que puedes añadir a una sección, o como interruptores en el panel que en inglés se llama «App embeds». Una app que no está en ninguno de los dos sitios pero sigue apareciendo en la tienda probablemente es del tipo antiguo.

¿Qué pasa cuando desinstalas una?

Se acaba la cuota. Antes de pulsar el botón hay que comprobar otras dos cosas.

El código. Después de quitar una app antigua, revisa el tema, o pide a alguien que lo revise, en busca del fragmento que dejó. El consejo de Shopify es pedir al desarrollador los pasos para eliminarlo. Es el paso que todo el mundo se salta, y así es como una tienda acaba cargando más scripts que apps tiene.

Los datos. Exporta primero. Las reseñas salen en una hoja de cálculo; comprueba que el formato lo puede volver a importar otra app o tu tema. Con la que más cuidado hay que tener es con la app de suscripciones, porque por ella pasan los pedidos recurrentes de tus clientes, así que pregunta al desarrollador qué pasa con las suscripciones activas antes de tocar nada. Una app de fidelización guarda puntos que los clientes creen suyos, y quitarla sin avisarles es un problema de atención al cliente, no técnico.

Luego prueba el pago, en el móvil, como un cliente. Añade un producto, aplica un código de descuento, llega a la página de pago. Hazlo después de cada eliminación, no una sola vez al final, para que cuando algo se rompa sepas qué app lo sostenía.

¿Cómo revisas tus apps?

En este orden, en una tarde.

  1. Haz la lista. Abre la lista de apps en la configuración del panel de Shopify y apúntalas todas, con la cuota mensual de la página de facturación al lado. Añade una columna con la última vez que alguien de tu equipo abrió cada una.
  2. Ponle nombre al trabajo. Una frase por app: qué hace y dónde la ve el cliente. Si la frase necesita más de un intento, eso ya es una señal.
  3. Revisa el tema. Para cada app que añade algo visible, abre el editor de temas y mira si ya lo hace una sección o un ajuste. Abre también el panel «App embeds» y apunta qué apps están activadas ahí.
  4. Quita por orden. Primero las duplicadas. Luego las que quedaron de campañas. Luego todo lo que el tema puede sustituir. Exporta los datos antes de cada eliminación y prueba el pago después de cada una.
  5. Busca restos. En cada app antigua que hayas quitado, revisa el tema en busca del código que dejó, o pide al desarrollador los pasos para eliminarlo.

Después mira tu ficha de producto en una ventana de incógnito en el móvil y fíjate en si se nota distinta. Si se nota, ya sabes qué app era el peso.

¿Cuándo la respuesta es una función a medida y no otra app?

Cuando pagas varias apps para acercarte a una sola cosa que es central en tu forma de vender.

Pasa en tiendas que han crecido más allá de la forma para la que se pensó Shopify. Precios mayoristas por grupo de clientes. Un flujo de presupuesto en lugar de un carrito. Packs montados de una manera concreta. Opciones de producto que dependen unas de otras. Cada una de esas cosas se puede encajar con dos o tres apps, y en Shopify, Wix o una web a medida cuento lo que viene después: cada app se lleva su mordisco mensual y de vez en cuando se rompen entre ellas al actualizarse.

En ese punto, una sección de tema a medida, o una pequeña app privada que hace un solo trabajo para una sola tienda, puede salir más barata en un par de años, y vale la pena calcularlo de las dos maneras. Solo se carga donde se usa. Nadie más le pone precio. Y está escrita para cómo funciona tu tienda de verdad, no para la media de todas las tiendas. Para la venta mayorista en concreto, las piezas que importan están en pedidos mayoristas online.

¿Cuánto cuesta arreglarlo?

Revisar las apps de una tienda que ya funciona son horas de trabajo, no un proyecto. El mantenimiento continuo es un plan mensual, y su precio está en la página de precios.

Sustituir un montón de apps por funciones a medida ya es un desarrollo. Lo que cuesta depende de lo que lleva dentro, sobre todo de cuántas funciones hay que construir y de cuántos datos hay que mover, y los precios están en esa misma página. Si tu tienda necesita eso o solo una limpieza es la misma pregunta que con cualquier otra web, y en rehacer o arreglar tu web explico cómo saberlo.

Si quieres que alguien mire tu tienda con otros ojos, escríbeme y el mismo día laborable te digo qué arreglaría primero, con un precio cerrado y una fecha.