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Dejar Wix o Squarespace: qué te llevas y qué se rehace

Tu dominio, tus textos y tus fotos se vienen contigo; el diseño no. Qué se traslada al dejar un creador de webs y en qué orden hacerlo sin quedarte sin web.

· 6 min de lectura

Dejar Wix o Squarespace: qué te llevas y qué se rehace

Tu dominio, tus textos y tus fotos se vienen contigo. El diseño, las páginas y todo lo que la plataforma montó por ti, no, porque nunca fueron archivos tuyos.

Esa es toda la respuesta, y asusta menos de lo que parece. Lo que hace tropezar a la gente no es rehacer la web. Es el orden en que hace las cosas.

¿Qué te llevas de verdad?

Tres cosas, y ya las tienes todas.

El dominio. Es tuyo, siempre que esté registrado a tu nombre. Se puede llevar al registrador que elijas y apuntar a donde le digas.

Tus textos y tus imágenes. También son tuyos. Cópialos a mano en un documento, página por página, y descarga cada imagen a tamaño completo. Parece primitivo y lleva una tarde. También es más fiable que cualquier herramienta de exportación, porque ves exactamente lo que tienes.

Tu Perfil de Empresa de Google, tus reseñas y tus redes sociales. Nunca vivieron en el creador de webs. No les pasa nada.

Lo que no se viene contigo es la web en sí. La plantilla, la maquetación, los bloques de arrastrar y soltar, el módulo de reservas, el formulario. Son software de la plataforma que funciona en los servidores de la plataforma, y no hay ningún archivo que llevarse. Cuando un creador de webs ofrece exportar, lo que te da suele ser un saco de contenido, no una web que funcione. Cuenta con rehacerla y toma cualquier exportación como un extra.

La buena noticia es que rehacerla es justo lo que querías. Nadie deja un creador de webs porque la maquetación fuera perfecta.

¿Cómo sacas el dominio?

Aquí es donde se atascan las mudanzas, así que conoce tus derechos antes de empezar.

Dos cosas liberan un dominio: hay que quitar el bloqueo del registrador y necesitas el código de autorización, que también verás como código EPP o auth code. Las dos cosas te las da quien tiene el dominio ahora.

Para los dominios genéricos, como .com o .net, la Política de Transferencias de ICANN es clara. Si tu registrador no te da herramientas para hacerlo tú, tiene que entregarte el código y quitar el bloqueo en un plazo de cinco días naturales desde que lo pides, y no puede negarse a darte el código porque tengas una disputa de pago con él (ICANN Transfer Policy, secciones I.A.5.2 y I.A.5.4). Si alguien te da largas, recuérdaselo.

La misma política tiene dos trampas de calendario, de 60 días cada una:

  • Un registrador puede rechazar una transferencia pedida en los 60 días siguientes a la fecha de creación del dominio, y en los 60 días siguientes a una transferencia anterior (secciones I.A.3.7.5 y I.A.3.7.6). Si registraste el dominio el mes pasado, toca esperar.
  • Cambiar el nombre, la organización o el correo del titular activa un bloqueo de transferencia de 60 días, salvo que tu registrador te deje renunciar a él antes del cambio (sección II.C). Así que si el dominio está a nombre de tu antiguo programador y además quieres cambiar de registrador, cambia primero de registrador y corrige los datos del titular después. Hacerlo al revés bloquea el dominio dos meses.

ICANN aprobó en 2026 una revisión de esta política que cambia esos plazos, pero mientras no entre en vigor siguen valiendo los de arriba. Antes de mover el dominio, pregunta a tu registrador qué plazos aplica ese día.

Si tu dominio es .es, estas normas no rigen tal cual: el .es lo gestiona Red.es, con sus propias reglas. Pregunta a tu registrador cómo funciona la transferencia y qué plazos tiene antes de mover nada.

Si no tienes claro a nombre de quién está el dominio, es lo primero que hay que comprobar, y hay otras cinco cuentas que conviene revisar con él. Las repaso en de quién es de verdad tu web.

¿Qué pasa con tu correo?

Pregúntatelo antes de cancelar nada.

Muchos creadores de webs incluyen buzones de correo, propios o una cuenta de Google Workspace revendida por ellos. Si el correo de tu negocio está en ese plan, cancelar el plan puede llevarse el correo por delante. Decide dónde va a vivir el correo, muévelo, comprueba que llega y solo entonces toca la suscripción de la web.

Aunque tu correo esté en otro sitio, la mudanza cambia tus DNS, y las DNS son las que dirigen el correo. Quien cambie a dónde apunta tu dominio tiene que copiar exactamente tus registros MX y SPF. Apúntalos antes del cambio. Que el correo deje de llegar sin avisar es el error más caro de una migración, y es el mismo tipo de problema que los correos del formulario de contacto que no llegan.

¿Vas a perder posiciones en Google?

No, si se cuidan las URL. Sí, si no se cuidan.

Los creadores de webs usan sus propios patrones de URL, así que rehacer la web casi siempre cambia algunas direcciones. Cada dirección antigua que tenga enlaces o visitas necesita una redirección a su equivalente nueva.

Ahora la parte tranquilizadora. Las redirecciones las gestiona lo que responde en tu dominio, no la plataforma que has dejado. En cuanto el dominio apunta a la web nueva, la web nueva recoge todas las URL antiguas, incluidas las que se inventó el creador de webs. No necesitas que colabore la plataforma antigua ni seguir pagándola para conservar nada.

Lo que sí necesitas es la lista. Saca tus URL actuales antes de cancelar, de la analítica, de Search Console y del listado de páginas del propio creador de webs. Relaciona cada antigua con su nueva. Esa lista es la mayor parte del trabajo, y el resto de las comprobaciones está en rediseñar sin perder posiciones.

¿En qué orden se hace?

No se cancela nada hasta que la web nueva esté publicada y comprobada.

  1. Copia todo el contenido y descarga cada imagen a tamaño completo.
  2. Exporta la lista de URL actuales.
  3. Apunta tus registros DNS, sobre todo MX y SPF.
  4. Construye la web nueva en una dirección provisional.
  5. Configura las redirecciones en la web nueva.
  6. Haz que el dominio apunte al nuevo hosting.
  7. Vigila formularios, correo y búsquedas durante dos semanas.
  8. Entonces cancela la suscripción antigua.

Fíjate en el paso 6. No hace falta cambiar de registrador para publicar. Basta con cambiar las DNS, y eso se deshace en minutos. Hacer «publicar» y «cambiar de registrador» en días distintos saca de la misma tarde los dos movimientos más arriesgados.

¿De verdad merece la pena irse?

A veces no, y conviene decirlo.

Si tu web en un creador carga rápido, te trae consultas y te cuesta una cuota mensual modesta, dejarla por orgullo es un mal negocio. Las razones que se sostienen son concretas. La plataforma se te ha quedado pequeña. Lo que pagas cada mes ya se acerca a lo que costaría tener algo tuyo. Necesitas una función que no van a añadir. O la plataforma limita tu velocidad y ya no te quedan arreglos. Qué plataforma te conviene es otra pregunta, y la contesto con franqueza en Shopify, Wix, WordPress o a medida.

Haz el presupuesto de una web nueva, no de un «traslado», porque es lo que estás comprando. Lo que cuesta depende de lo que lleve, y mis precios están en la página de precios. En un dominio genérico, trasladarlo cuesta más o menos lo mismo que un año de registro, porque la transferencia incluye la renovación.

Por dónde empezar esta semana

Entra donde tengas registrado el dominio y comprueba tres cosas: el nombre del titular, si el bloqueo de transferencia está activado y si tu correo va en la misma factura. Diez minutos, y te dice lo difícil que será de verdad la mudanza.

Si ya has decidido irte, escríbeme y el mismo día laborable tienes un precio cerrado y una fecha.