Seguramente menos de lo que crees, y no te habrías enterado, porque solo la has visto en el ordenador en el que se diseñó. La gente que decide si te llama tiene un móvil en la mano, está de pie en algún sitio y tiene un pulgar libre.
Así se comprueba bien en unos diez minutos, y esto es lo que puedes hacer con lo que encuentres.
¿Por qué una web que se ve bien en el portátil falla en el móvil?
Porque «cabe» y «funciona» son pruebas distintas, y la mayoría de las webs solo pasan la primera.
Casi todas las webs hechas en la última década son responsive: la composición se recoloca según el ancho de la pantalla. Esa parte suele ir bien. Lo que se rompe es todo lo que dependía de un ratón, de una pantalla ancha o de una conexión rápida: menús que se abren al pasar el ratón por encima, tablas de precios que tenían tres columnas y ahora no hay quien las lea, formularios que eran cortos en el portátil y en el móvil se hacen eternos, e imágenes pensadas para la portada de un ordenador que el móvil tiene que descargar enteras con poca cobertura.
Nada de esto aparece cuando se revisa el diseño. Aparece en forma de gente que se va.
¿Cómo lo compruebas sin comprar nada?
Tres pasadas. Hazlas en este orden.
Primera pasada: tu propio móvil, con datos móviles y no con el wifi de la oficina. Apaga el wifi. Carga tu portada. Y haz lo que haría un cliente: busca el horario, busca un precio, llega al formulario de contacto y mándate una consulta de prueba. Cronométralo. Si cualquiera de esas cosas te lleva más de tres toques o tienes que ampliar para leer algo, ahí está el hallazgo.
Segunda pasada: un móvil que no sea el tuyo. A ser posible de una persona mayor, con otra compañía y que no haya visto nunca la web. Dáselo y no digas nada. Fíjate en qué punto duda. Aprenderás más en noventa segundos que con cualquier informe.
Tercera pasada: tu analítica. No adivines cuántas de tus visitas vienen del móvil. Abre Google Analytics, mira la categoría de dispositivo y compara el rebote y las conversiones entre ordenador y móvil. Si el tráfico móvil es alto y las consultas desde el móvil no, ya sabes dónde se va el dinero. Es el mismo diagnóstico que hay detrás de las visitas que nunca se convierten en consultas.
¿Qué se rompe primero?
Más o menos en el orden en que me lo encuentro más a menudo.
Objetivos táctiles demasiado pequeños o demasiado juntos. Botones, opciones del menú y enlaces pensados para un cursor. La WCAG 2.2 fija el mínimo en 24 por 24 píxeles CSS para los objetivos de puntero, en el criterio de conformidad 2.5.8 (W3C, Understanding SC 2.5.8 Target Size (Minimum)), y eso es un suelo, no una meta. Dos enlaces apilados a pocos píxeles en un pie de página significan que alguien pulsa una y otra vez el que no es y acaba rindiéndose.
El teléfono que no es un enlace. Si tu número está escrito como texto plano o, peor, metido dentro de una imagen, tocarlo no hace nada. En un móvil debería llamar. Y si das un WhatsApp, el botón debería abrir el chat directamente. Es un arreglo de cinco minutos que la gente deja pasar durante años.
Formularios que piden demasiado. Cada campo es un motivo para abandonar en una pantalla pequeña. Nombre, contacto y un campo para el mensaje. Pon el tipo de teclado correcto en cada campo, para que el del correo saque el teclado del correo y el del teléfono, el teclado numérico. Y comprueba que de verdad se envía, porque los formularios que fallan en silencio son el fallo más caro que puede tener una web pequeña.
El menú escondido con todo dentro. Un icono de hamburguesa está bien. Un icono de hamburguesa que esconde catorce opciones, de las que importan tres, no. Las dos o tres cosas a las que viene la gente deberían verse sin abrir nada.
Cabeceras fijas que se comen la pantalla. Una barra fija queda ordenada en el portátil y se traga un tercio de la pantalla del móvil. Peor aún, puede quedar encima del campo que acabas de tocar, y no ves lo que escribes.
Texto metido dentro de una imagen. Banners con la oferta escrita dentro del JPEG. En una pantalla estrecha ese texto se encoge hasta desaparecer, y no se puede seleccionar, traducir ni leer en voz alta.
Tablas. Las listas de precios y las tablas de características pensadas para una pantalla ancha se salen por un lado o se aplastan en columnas que nadie puede leer. En un móvil suelen tener que apilarse como tarjetas.
¿Influye algo de esto en que salgas en Google?
Sí, y más directamente de lo que espera la mayoría.
Google dice claramente que usa la versión móvil del contenido de una web, rastreada con su agente para smartphones, para indexarla y posicionarla (Google Search Central, indexación mobile-first). La versión que se juzga es la del móvil. Su guía también avisa de que, si la web móvil tiene menos contenido que la de ordenador, puedes perder tráfico, porque Google tiene menos con lo que trabajar.
En la práctica: si escondes en el móvil parte de los textos de tus servicios para que la composición quede limpia, es como si ese texto no estuviera en tu web. Mételo en un desplegable o en una pestaña en vez de quitarlo. Esto está en la base de salir en las búsquedas locales, donde quien busca casi siempre lo hace desde el móvil.
¿Y la velocidad en el móvil?
Pruébala con la conexión que tienen tus clientes, no con la de tu oficina.
Las Core Web Vitals de Google consideran un problema un Largest Contentful Paint de más de 2,5 segundos, y en un móvil ese elemento más grande es casi siempre la imagen principal. Mandar al móvil una imagen del tamaño del ordenador es la causa más habitual, y el arreglo le toca al programador: dimensiones correctas para cada dispositivo, formatos modernos y que nada se cargue antes de hacer falta. Toda la cadena la explico en por qué tu web va lenta.
¿Necesitas una web aparte para el móvil?
No. Esa solución murió hace años y dejó un montón de subdominios m. abandonados. Una web, un solo contenido, con una composición distinta según el ancho.
Los maquetadores visuales lo complican. Casi todos te dejan ajustar la vista móvil por separado, lo cual es útil y también significa que alguien tiene que hacerlo de verdad. Una plantilla que nunca se ajustó para el móvil no es culpa de la herramienta. Es un trabajo sin terminar.
¿Arreglarla o rehacerla?
Arreglarla, en la mayoría de los casos. Objetivos táctiles, un teléfono que llama, un formulario más corto, un menú recortado e imágenes del tamaño correcto son horas de trabajo sobre la web que ya tienes, no un proyecto.
Rehazla cuando la versión móvil está rota porque la web es tan antigua que el diseño responsive se le añadió después, cuando va lenta por la estructura y no por las imágenes, o cuando ibas a rediseñarla de todas formas. Si estás en ese punto, hazlo sin tirar las posiciones que ya tienes en Google. Lo que cuesta depende sobre todo del número de páginas, de si hay tienda o reservas y de cuántos idiomas lleva, y mis precios están en la página de precios.
En cualquier caso, haz hoy la primera pasada. Móvil en mano y sin wifi: intenta contratarte a ti mismo.
Si prefieres que lo haga otra persona, escríbeme y el mismo día laborable tienes un precio cerrado y una fecha para arreglarlo.
