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¿Deberías poner un chat en directo en tu web?

Solo si alguien lo contesta en minutos. Una burbuja de chat que nadie atiende pierde al cliente que casi tenías. Cómo decidirlo y qué poner en su lugar.

· 7 min de lectura

¿Deberías poner un chat en directo en tu web?

Solo si una persona va a contestar en pocos minutos, durante todas las horas en que el widget dice que estás conectado. Si eso no es verdad, la burbuja de la esquina no es una función. Es una promesa que estás a punto de romper delante de un cliente que ya estaba listo para hablar.

La pregunta no es si el chat es bueno. Es si puedes atenderlo.

¿Qué promete en realidad una burbuja de chat?

Una respuesta, ya.

Para eso existe. Un teléfono dice «llámanos». Un formulario dice «te contestaremos». Una burbuja de chat dice «aquí hay alguien». Quien la pulsa ha elegido el camino más rápido que le ofreciste, y tiene la pregunta en la cabeza mientras espera los tres puntitos.

Todo lo que viene después depende de que aparezcan los puntitos.

¿Qué pasa cuando nadie contesta?

El visitante espera, luego se va, y se va con peor opinión de ti que si la burbuja nunca hubiera estado ahí.

Piensa en lo que ha visto. Un punto verde que decía «en línea». Un saludo con su nombre, si el widget lo tenía. Después, silencio. Y a veces un formulario que le pide el correo para «hacerle seguimiento», que es justo lo que quería evitar al usar el chat.

Tú no ves nada de esto. El panel del chat te enseña las conversaciones que hubo. De las que se abrieron y se quedaron colgadas dice mucho menos. El cliente que perdiste no manda una queja. Llama al siguiente negocio de la lista.

¿Quién puede cumplir la promesa?

Los negocios donde ya hay alguien delante de una pantalla en horario de apertura, y con autoridad para contestar.

Una tienda con personal en el mostrador entre cliente y cliente. Una clínica o un despacho con recepcionista, que ya atiende el teléfono. Un proveedor B2B con un comercial que de todos modos se pasa el día al teclado. Una tienda online donde las dudas antes de pagar son de tallas, stock y envío, y una persona puede contestarlas con una lista delante.

Fíjate en quién no está en la lista. Una empresa de reformas con todo el equipo en obra. Un restaurante en pleno servicio. Una asesoría de una sola persona que se pasa el día reunida. Una peluquería con todas las manos ocupadas. Para estos negocios, un chat en directo es apostar a que el dueño mirará el móvil a tiempo, y el dueño pierde esa apuesta los días de más trabajo, que son justo los días en que llegan las consultas.

La prueba es sencilla. Di el nombre de quien contestará el chat un martes a las tres de la tarde, a la hora de comer, y otra vez un viernes a las ocho menos cuarto, justo antes de cerrar. Si no puedes decir un nombre, no lo instales.

¿Un chatbot es la forma de esquivarlo?

A veces, para un trabajo concreto. No como sustituto de una persona.

Un bot que responde al puñado de preguntas que hace todo el mundo es útil. El horario, si trabajas en su zona, si aceptas su mutua, qué incluye una primera visita. Esas respuestas ya están escritas en algún sitio, y un bot que las da a las once de la noche hace algo que un formulario no puede.

Lo que no puede hacer es cerrar un presupuesto, valorar un caso, decirle a alguien si su síntoma es urgente o tomar una decisión. Los asistentes de IA nuevos se expresan mucho mejor que los bots de botones de antes, y esa soltura es el problema. Pregúntale algo que no sabe y contestará igual, con frases muy seguras, y el visitante tomará esa respuesta como tuya. Un precio equivocado de tu chatbot es un precio que ahora te toca discutir.

Si usas uno, átalo en corto. Dale tus respuestas escritas y nada más. Haz que diga claramente cuándo una pregunta se sale de lo que sabe y que en ese punto pase a una forma de contacto real en vez de adivinar. Y lee sus conversaciones cada semana, porque son el registro más sincero que vas a tener de lo que tus clientes quieren saber.

Esas conversaciones dejan además una lección más discreta. Si el bot contesta la misma pregunta todo el día, esa pregunta tiene que estar en la página como texto normal, donde un buscador la encuentra y nadie tiene que escribir nada. Es lo que defiendo en ¿tu negocio necesita un blog?, y aquí vale palabra por palabra.

¿Qué cuesta el widget, además de la cuota?

Peso y atención.

El script del chat es un archivo de terceros que se carga en cada página desde un servidor que no controlas. Va junto a la analítica, el píxel y el widget de reseñas, y entre todos pueden ser la razón de que una web que debería ir rápida se arrastre en el móvil. Ese intercambio lo explico en por qué tu web va lenta, y un widget de chat no es un pasajero ligero.

La atención es el otro coste. En el móvil la burbuja tapa parte de la pantalla, y en algunas webs tapa justo el botón que importaba. Abre un saludo a los pocos segundos de llegar, que interrumpe la lectura. Y también tira del dueño, porque cada aviso en su móvil es o una pregunta que merece respuesta o un bot de spam probando el widget, y no sabe cuál hasta que mira.

¿Qué deberías ofrecer en su lugar?

Formas de contacto que puedas cumplir, con el tiempo de respuesta escrito al lado de cada una.

Un teléfono que sea un enlace de verdad, que al tocarlo llame a una línea que alguien coge. Si tampoco coge nadie el teléfono, ese es otro problema, y un chat no lo va a resolver.

Un enlace de WhatsApp con una promesa sincera al lado. «Escríbeme por WhatsApp, contesto en menos de una hora entre semana» es una promesa que un dueño ocupado puede cumplir desde la furgoneta, y un chat en la web no. El visitante consigue lo que quería del chat, una conversación en su móvil, sin que tú finjas estar sentado a una mesa. Y en España es como mucha gente prefiere escribir a un negocio.

Un formulario corto que diga qué pasa después. Pocos campos y una línea encima del botón: «Te respondo el siguiente día laborable». Y luego cúmplelo. Si ya tienes formulario y las consultas parecen pocas, comprueba que de verdad llega antes de añadir nada más. La prueba está en los correos del formulario de contacto no llegan.

Respuestas en la página. Precios, o al menos horquillas. Zona de servicio. Qué incluye una primera cita. Con quién hablar. Quien encuentra la respuesta no necesita chatear, y quien aun así quiere hablar está mucho más cerca de comprar.

Si lo que la gente quiere de verdad es una hora para hablar contigo, eso es un problema de reservas, no de chat, y tiene sus propios pros y contras. Están en reservas online en tu web.

Si lo pones, ¿cómo lo configuras para que funcione?

Haz que el widget diga la verdad y que avise a un móvil que alguien lleva encima.

  • Pon como horario las horas en que una persona está mirando de verdad, no tu horario de apertura. Si es de 10 a 14 entre semana, pon de 10 a 14.
  • Fuera de ese horario, muestra con sinceridad que no hay nadie y cambia el widget por un formulario con un tiempo de respuesta. No enseñes un punto verde a medianoche.
  • Manda los avisos al móvil de una persona con nombre, y haz que contestar sea parte de su trabajo. Los avisos que van a un buzón compartido no le llegan a nadie.
  • Quita el saludo automático que se abre al llegar. Deja que sea el visitante quien empiece.
  • Una vez por semana, escribe a tu propia web desde un móvil que nunca te ha contactado y cuenta los minutos hasta que contesta una persona. Esa cuenta es la única medida sincera de si el widget ayuda.

Si la prueba semanal sigue sin respuesta, quita el widget. A una web con teléfono y formulario no le falta nada. A una web con una burbuja de chat que nadie contesta, sí.

¿Cuánto cuesta arreglarlo?

Poco, si el resto de la web funciona. Quitar un widget, reescribir la sección de contacto con tiempos de respuesta sinceros y añadir un enlace de WhatsApp es un trabajo corto. En cualquier web que hago, el formulario que llega a tu correo y el botón de WhatsApp van incluidos.

Si la propia web es la razón de que las consultas se atasquen, lo que mueve el precio de una nueva es el número de páginas, si es una tienda y en cuántos idiomas sale. Las cifras están en la página de precios, y qué entra en una web, en webs.

Si los visitantes te contactan o no, y por qué camino, es lo primero que hay que mirar antes de decidir nada sobre el chat. La lista está en visitas pero ningún contacto.

Si quieres que tus formas de contacto prometan solo lo que puedes cumplir, escríbeme. Te contesto el mismo día laborable con un precio cerrado y una fecha.