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¿De quién es de verdad tu web? Seis cuentas que revisar antes de necesitarlas

Tu dominio, hosting, web, analítica y Perfil de Empresa de Google pueden estar a nombre de otro. Cómo comprobar cada uno y cómo es un traspaso limpio.

· 6 min de lectura

¿De quién es de verdad tu web? Seis cuentas que revisar antes de necesitarlas

Tu web no es una sola cosa que te pertenece. Son seis o siete cuentas distintas, y en muchos negocios pequeños al menos una está a nombre de alguien que dejó de contestar correos hace años.

Mientras la web funciona, nada de esto se ve. Sale a la luz el peor día posible: cuando la rehaces, cuando se cae o cuando te peleas con quien la hizo.

¿Quién figura como titular de tu dominio?

El dominio es lo que más importa. Si pierdes el hosting, rehaces la web. Si pierdes el dominio, pierdes tu dirección, tu correo y las posiciones en Google ligadas a los dos.

Compruébalo. Busca tu dominio en una consulta WHOIS o entra en tu cuenta del registrador y abre los datos de contacto. Buscas una sola cosa: si el titular es tu negocio o es tu programador, tu primo o una agencia que ya cerró. Si la consulta pública sale con los datos ocultos, algo habitual desde el RGPD, lo que vale es lo que ves dentro de la cuenta del registrador.

Hay dos casos frecuentes y ninguno es un escándalo. Muchas veces el programador lo registró el primer año porque era más rápido y nunca lo cambió. Otras, un revendedor de hosting lo registró dentro de su propia cuenta, junto con los de sus otros clientes, y no aparece a tu nombre en ningún sitio. En los dos casos lo que quieres es el dominio en una cuenta de registrador que controles tú, con tu negocio como titular y una tarjeta de pago que sea tuya.

Un aviso antes de tocar nada: los registradores bloquean las transferencias durante un tiempo después de ciertos cambios, entre ellos el cambio de titular. Pregunta a tu registrador cuánto dura ese bloqueo antes de empezar, para no congelar el dominio a mitad de una mudanza.

¿Quién controla tus DNS?

Las DNS son la capa que decide a dónde apunta tu dominio. Pueden estar en el registrador, en el hosting o en un tercer servicio como Cloudflare, y a menudo están en un sitio que nadie recuerda haber elegido.

Es también la cuenta que tiene tu correo en sus manos sin que lo notes. Aquí viven los registros que dirigen el correo de tu dominio. Y también los que demuestran que el correo que envías es de verdad tuyo, y por eso una cuenta de DNS a la que no llegas acaba en formularios y presupuestos que desaparecen en la carpeta de spam. Si ya se te están perdiendo consultas, es uno de los fallos que repaso en por qué una web tiene visitas y no recibe consultas.

Averigua qué servicio responde por tu dominio y comprueba que puedes entrar en él. Si no puedes, es lo segundo que hay que arreglar, después del registrador.

¿A nombre de quién está el hosting?

De las seis, el hosting es lo más fácil de sustituir, pero conviene saberlo. Quieres respuesta a una pregunta sencilla: si hoy dejaras de pagar a tu programador, ¿seguiría la web en línea, y durante cuánto tiempo?

Si el hosting está dentro de la cuenta de un revendedor, tu web es una línea en el plan de otra persona. Mientras la relación va bien, no pasa nada. Pero significa que no puedes descargar una copia de seguridad, tocar un ajuste ni cambiar de plataforma sin pedir permiso.

Pide dos cosas por escrito: el nombre del proveedor de hosting y la confirmación de que, cuando lo pidas, te entregarán una copia completa de la web y de su base de datos. Un profesional que trabaja con normalidad te manda las dos cosas sin dramas.

¿Eres tú el propietario de la web o de la tienda?

Poder entrar no es lo mismo que ser el dueño de la cuenta. Casi todas las plataformas distinguen entre propietario y administrador, y la diferencia solo aparece cuando intentas quitar a alguien.

En Shopify, el propietario de la tienda es un único rol concreto, y es el que controla la facturación y puede transferir la propiedad. En WordPress, comprueba que hay una cuenta de administrador a tu nombre con una contraseña que pusiste tú, y no un acceso compartido que ha pasado por tres proveedores. Sea cual sea tu plataforma, y vale la pena entender sus pros y contras por separado, la prueba es la misma: ¿puedes añadir y quitar personas, incluida la que la hizo?

¿De quién son la analítica, la publicidad y el Perfil de Empresa de Google?

Se crean deprisa durante un lanzamiento y nadie vuelve a mirarlas.

Tu propiedad de analítica debería estar en una cuenta de tu negocio, con la agencia añadida como usuario. Si es al revés, todo tu historial de datos se va con ella y el siguiente equipo empieza de cero, sin nada con lo que comparar. Ese historial es justo lo que permite comprobar, y no solo esperar, que un rediseño no te ha hecho perder posiciones.

El Perfil de Empresa de Google merece una revisión aparte, porque es la ficha que enseña tu horario y tu teléfono a quien te busca cerca. Debe ser tuyo, y que lo gestione quien haga falta. Si la propiedad principal la tiene alguien que antes te llevaba el marketing, puedes pedir el acceso a través de Google, pero es lento y te conviene tenerlo resuelto antes de tener que cambiar el horario. Lo mismo vale para las cuentas de publicidad que se siguen cobrando a la tarjeta de otra persona. Aparecer en las búsquedas locales se construye sobre esta ficha, así que vale la pena tenerla tú directamente.

¿Quién recibe el correo de tu dominio?

Si el correo de tu negocio va con tu dominio, depende de las mismas DNS que quizá no controlas. Comprueba quién administra el servicio de correo, sea Google Workspace, Microsoft 365 o el que venía con el hosting.

El caso que hay que evitar es sencillo. Cambias de hosting, los registros del correo se sustituyen junto con los de la web y el correo deja de llegar un día entero antes de que alguien relacione las dos cosas. Saber quién tiene la cuenta de administrador del correo lo evita del todo.

Cómo es un traspaso limpio

Cuando me hago cargo de una web, la propiedad se resuelve antes de diseñar nada. Es una lista corta y se la puedes pedir a cualquier profesional:

  • El dominio en tu cuenta de registrador, con tu negocio como titular.
  • Acceso a las DNS a tu nombre, estén donde estén.
  • El hosting en tu cuenta o trasladable cuando lo pidas, con una copia de seguridad que te puedan entregar de verdad.
  • Acceso de propietario a la web o a la tienda, en tus manos.
  • Analítica, Search Console, publicidad y Perfil de Empresa de Google a tu nombre, con la agencia como usuario.
  • El administrador del correo identificado y accesible.

Quien se resiste a esta lista te está diciendo algo útil sobre cómo acabará la relación.

Qué revisar esta semana

  1. Haz una consulta WHOIS de tu dominio y lee el nombre del titular.
  2. Entra en tu registrador. Si no puedes, empieza la recuperación ahora y no en plena crisis.
  3. Averigua qué servicio responde a las DNS de tu dominio y entra en él.
  4. Abre la lista de usuarios de tu web o tu tienda y confirma que tienes el rol de propietario.
  5. Abre la analítica y tu Perfil de Empresa de Google y mira quién figura como propietario.
  6. Apunta quién administra tu correo, y dónde.

Seis comprobaciones, casi todas de menos de un minuto. No se trata de papeleo. Se trata de que cada una se vuelve urgente y cara justo cuando no tienes ningún margen para negociar.

Si las respuestas no son buenas, lo normal es desenredar, no rehacer, y lo hago como primera fase del proyecto, no como una factura aparte. El mantenimiento posterior es un plan mensual, y su precio está en la página de precios. Lo que construyo lo cuento en la página de webs.

Si quieres que alguien más le eche un vistazo a tu web, escríbeme y el mismo día laborable tienes un precio cerrado y una fecha.