Alguien tiene una fuga, una humedad que no se va o un tejado que hay que cambiar. Busca en Google, abre tres webs y, en unos diez segundos, cada una se gana una llamada o se cierra.
Las webs de oficios pierden ese momento por motivos aburridamente repetidos. Ninguno tiene que ver con el gusto en el diseño.
Lo que de verdad comprueba la visita
Sea un particular o una constructora que busca un subcontratista, todos repasan la misma lista corta:
- ¿Haces exactamente esto? No «reformas en general», sino el trabajo concreto que tienen entre manos.
- ¿Llegas hasta donde estoy? La zona de trabajo, dicha claramente y, mejor aún, con nombres de pueblos y ciudades.
- ¿Eres de verdad y trabajas bien? Fotos de trabajos terminados, un nombre de empresa real, reseñas.
- ¿Cómo te contacto ahora mismo? Un teléfono que llama al tocarlo, un botón de WhatsApp o un formulario de treinta segundos.
Si una web responde a esas cuatro preguntas, funciona. Si empieza con una foto de banco de un casco de obra y la palabra «excelencia», no.
Lo que te hace perder trabajos
Tu teléfono es una imagen o no está en la primera pantalla. En el móvil tiene que verse sin bajar y poder tocarse. Mucha gente que busca un oficio no rellena nunca un formulario: toca y llama, o te manda un WhatsApp con una foto del problema.
No dices dónde trabajas. Es el hueco más habitual. Si alguien del pueblo de al lado no sabe si llegas hasta allí, muchos no se molestarán en preguntar. Pon los nombres: si estás en Reus y también vas a Cambrils, Salou y Valls, dilo. Además, así es como apareces cuando buscan en esos sitios.
No hay fotos de tu propio trabajo. En este sector nada genera confianza tan rápido, y nada falta tan a menudo. Veinte fotos reales de trabajos terminados valen más que cualquier párrafo sobre tu compromiso con la calidad. Hazlas con el móvil si hace falta.
Un formulario que lo pide todo. Nueve campos, con horquilla de presupuesto y horario preferido de contacto incluidos, es un formulario que se abandona. Pide el nombre, una forma de contacto y en qué consiste el trabajo. Lo demás lo aclaras por teléfono.
Nada que diga que tienes seguro y estás en regla. En cualquier cosa de estructura, electricidad, fontanería o tejados, la gente está especialmente nerviosa con esto. Decir claramente que tienes seguro de responsabilidad civil y las acreditaciones que pida tu oficio quita la duda.
Aquí el móvil no es un detalle, lo es todo
Más que en casi cualquier otro sector, tus visitas están en el móvil, muchas veces en la calle, muchas veces con poca cobertura, a veces delante de la mancha de humedad mirando el problema.
Eso significa que la web tiene que ir rápida con datos móviles, que los botones tienen que ser lo bastante grandes para un pulgar y que el texto se tiene que leer sin hacer zoom. Una web pensada para ordenador que técnicamente funciona en el móvil no es lo mismo.
Que te encuentren en tu zona
Hay dos cosas detrás de la mayoría de consultas locales a un oficio, y solo una es tu web.
Tu Perfil de Empresa de Google es el panel con tus reseñas, tu horario y tu chincheta en el mapa. En las búsquedas de servicios locales muchas veces es lo primero que la gente toca, y es gratis. Complétalo, sube fotos reales y pide reseñas a los clientes contentos. Ese trabajo suele compensar antes que cualquier cosa de la web.
Tu web hace después lo que el perfil no puede: demostrar que haces ese trabajo concreto, enseñarlo y hacer que contactarte no cueste nada. Si trabajas en varios pueblos, tener una página que hable de verdad de tu trabajo en cada uno ayuda, pero solo si es contenido real y no el mismo párrafo cambiando el nombre del pueblo. Lo explico con más detalle en cómo aparecer en las búsquedas locales.
¿Y si trabajas para otras empresas?
Si trabajas como subcontrata para constructoras y no para particulares, la web sigue importando, solo que de otra manera. Una constructora comprueba deprisa capacidad, volumen y credibilidad: qué sabes hacer de verdad, qué tamaño de obra puedes asumir, qué has terminado y si tienes seguro y las certificaciones necesarias. Ponlo todo en una página que se pueda repasar en un minuto. Tu historia no la van a leer.
Cuánto cuesta
La mayoría de empresas de oficios y reformas necesitan una web sencilla y bien hecha, no algo elaborado. Lo que cuesta una web depende de lo que lleve, y mis precios actuales están en la página de precios.
El dinero no se va en complicaciones visuales. Se va en la estructura, la velocidad, fotos reales de tu trabajo y en que el teléfono y el formulario de presupuesto sean imposibles de pasar por alto.
La prueba para hacer hoy
Abre tu propia web en el móvil, en la calle, con datos móviles. Cuenta los segundos hasta que puedes tocar tu número de teléfono. Después mira si la web dice en qué pueblos y ciudades trabajas.
Si quieres otra opinión sobre tu web, escríbeme: te digo qué arreglaría primero y el mismo día laborable tienes un precio cerrado y una fecha.
