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Página web para restaurantes: lo que de verdad busca el cliente

Casi todas las webs de restaurantes fallan en lo que busca el cliente: horario, carta, ubicación y reservas. Qué arreglar primero y qué puedes ignorar.

· 5 min de lectura

Página web para restaurantes: lo que de verdad busca el cliente

Alguien está en la acera con el móvil en la mano, decidiendo si come en tu restaurante o en el de enfrente. Tiene, como mucho, quince segundos de paciencia. En ese momento tu web tiene un solo trabajo, y no es ser bonita.

Esto es lo que de verdad importa en la web de un restaurante, a partir de lo que hace la gente y no de lo que queda bien en un portfolio.

Las cuatro cosas, por orden

Casi todas las visitas a la web de un restaurante son una de estas preguntas:

  1. ¿Estáis abiertos ahora y a qué hora cerráis?
  2. ¿Qué hay en la carta y cuánto cuesta?
  3. ¿Dónde estáis exactamente y se puede aparcar?
  4. ¿Puedo reservar o pedir sin llamar?

Ya está. Todo lo demás es decoración alrededor de esas cuatro respuestas. Si un cliente tiene que buscar cualquiera de ellas, alguno ya se te ha ido al restaurante con peor cocina y una web más clara.

Los errores que te cuestan mesas

La carta en PDF. Es el error más común y el más caro. Un PDF va lento con datos móviles, se abre en otro visor, hay que pellizcar y arrastrar para leerlo y los buscadores no leen bien lo que tiene dentro. Quien busque un plato que tú sirves no te va a encontrar. Lo mismo pasa con el QR de la mesa si lo que abre es un PDF. Pon la carta en la página como texto de verdad, y si haces menú del día, también, y al día.

El horario metido en una foto o en un gráfico. El mismo problema. Si tu horario está dentro de una imagen, Google no puede leerlo, así que no puede enseñarlo en los resultados, así que la gente llama para preguntar, o directamente no va.

Una animación de entrada. Nadie ha elegido nunca un restaurante porque la web tuviera una pantalla de carga bonita. En un móvil con datos son varios segundos de nada mientras alguien con hambre espera.

Fotos antiguas de platos que ya no sirves. Los clientes se dan cuenta. Es el equivalente en internet a una carta pegajosa.

Un sistema de reservas escondido a tres clics. Si aceptas reservas, la forma de hacerlas va en la primera pantalla, no en una página aparte a la que se llega desde el pie de página. Si reservas por WhatsApp, que el botón también esté a la vista.

Cómo es una buena web de restaurante

Una web de restaurante que funciona suele caber en muy pocas páginas. Inicio, carta y una página de cómo llegar o de contacto cubren casi todo. La portada responde a las cuatro preguntas de arriba sin bajar, o bajando muy poco.

Aquí las fotos trabajan más que en casi cualquier otro tipo de web, y tienen que ser tu comida de verdad en tu local de verdad. Las fotos de banco de imágenes con platos genéricos se notan, y le quitan credibilidad a todo lo demás.

La velocidad importa más que en la mayoría de negocios, porque buena parte de tus visitas están en la calle con datos móviles y no delante de un ordenador. Una web que tarda seis segundos es una web que alguien con hambre abandona. Merece la pena comprobarlo bien, porque casi siempre tiene arreglo.

Lo que los restaurantes entienden mal de Google

Tu web es solo la mitad de cómo te encuentra la gente. La otra mitad es tu Perfil de Empresa de Google, el panel que sale con tu horario, tus fotos, tus reseñas y cómo llegar. En un restaurante, ese panel muchas veces tiene más visitas que la propia web.

Los dos tienen que coincidir. El mismo nombre, la misma dirección, el mismo teléfono y el mismo horario en todas partes. Cuando tu web dice una cosa y tu perfil dice otra, Google no se fía de ninguno, y los clientes se encuentran la persiana bajada y te dejan una reseña de una estrella. Salir en las búsquedas locales depende sobre todo de ese perfil.

Así que, para la mayoría de restaurantes, el orden práctico es este: deja el perfil correcto y completo, y luego haz que la web responda a las cuatro preguntas más rápido que nadie en tu calle. Esas dos cosas ganan a casi cualquier otro marketing que puedas pagar.

Las apps de reparto y tus propios pedidos

Glovo, Uber Eats o Just Eat traen volumen y se quedan una buena parte. Tus propios pedidos te dejan el margen y la relación con el cliente, pero solo si la gente los encuentra.

Lo realista para la mayoría de restaurantes independientes es tener las dos cosas: seguir en las apps para llegar a más gente y dejar muy a la vista que se puede pedir directamente desde tu web, y que sale un poco mejor, ya sea con un descuento, una ración más grande o simplemente porque llega antes. Lo que no funciona es tener pedidos directos que nadie conoce porque son un enlace diminuto al final de la página.

Cuánto cuesta

Lo que cuesta una web depende de lo que lleve, y mis precios actuales están en la página de precios. No es un desarrollo complicado. Lo que pagas es la estructura, el diseño y que alguien se asegure de que la carta es texto de verdad, de que Google puede leer el horario y de que todo carga rápido en un móvil en mitad de la calle.

Si aceptas pedidos online o tienes varios locales, el precio sube, porque de verdad es más trabajo.

La prueba de dos minutos

Abre tu propia web en el móvil, con datos móviles, de pie en la calle. Cronometra cuánto tardas en poder leer la carta. Después mira si tu horario es texto o una imagen.

Si quieres otra opinión sobre tu web, escríbeme: te digo qué arreglaría primero y el mismo día laborable tienes un precio cerrado y una fecha.