Pregunta a cinco estudios cuánto cuesta una web y te darán cinco horquillas, tres de las cuales empiezan por «depende». Es verdad, y no sirve de nada cuando intentas hacer números. Así que aquí va lo que hay detrás del precio y las preguntas que de verdad lo hacen subir o bajar.
Mis precios son públicos y cerrados, y están en la página de precios. Aquí te cuento qué hace que una web cueste más que otra, para que sepas leer cualquier presupuesto.
La versión corta
- Una landing page, una sola página con una oferta y un formulario, es lo más barato que se puede hacer bien.
- Una web de empresa con varias páginas cuesta según cuántos tipos de página distintos tenga, qué se conecte a ella y quién escriba los textos.
- Una tienda online es otro tipo de proyecto: catálogo, pagos, envíos, impuestos y las páginas legales que necesita una tienda.
- El mantenimiento es un plan mensual aparte, y lo que incluye importa más que su nombre.
Si un presupuesto llega muy por debajo de lo normal para lo que pides, algo se ha quedado fuera. Normalmente es el diseño (una plantilla comprada con tu logo encima), el contenido (lo escribes todo tú) o el seguimiento (nadie responde de nada cuando la web ya está publicada).
Lo que de verdad mueve el precio
El número de páginas importa menos de lo que crees
Diez páginas de servicios casi iguales cuestan mucho menos que tres páginas de verdad distintas. El trabajo está en pensar y diseñar cada maqueta diferente, no en duplicar una que ya está hecha. Si un presupuesto crece solo por número de páginas, pregunta qué cambia de una a otra.
Diseño a medida o una plantilla retocada
Una plantilla con tus colores es barata y se parece a la de los otros negocios que la usan. El diseño a medida cuesta más porque alguien toma decisiones sobre tu oferta concreta, tus fotos y lo primero que tiene que ver quien entra. Para un negocio local de servicios, la plantilla puede bastar de verdad. Si vendes algo que se piensa mucho antes de comprar, donde la confianza lo es todo, normalmente no basta.
Lo que hay que conectar a la web
Aquí es donde más rápido se mueven los presupuestos. Una web de presentación que envía un formulario por correo es sencilla. Una web que tiene que sincronizar el stock, poner precios según el tipo de cliente, cobrar señales, pasar los contactos a un CRM y llevar contenido en dos idiomas es otro proyecto. En las integraciones se esconden las horas, así que nómbralas al principio en lugar de descubrirlas en la cuarta semana.
Quién escribe los textos
Casi todos los proyectos que se retrasan se retrasan por esto. Si el estudio escribe los textos y organiza las fotos, eso es trabajo de verdad y tiene que estar en el precio. Si los pones tú, el precio baja, pero el plazo pasa a depender de ti.
Castellano y catalán
Cada idioma de más es trabajo de más, y hacerlo bien significa direcciones separadas para cada idioma, la etiqueta de idioma correcta y el menú, los formularios y los mensajes de error traducidos, no solo los textos comerciales. Cuenta con que encarezca bastante el proyecto, y desconfía de quien te diga que lo resuelve un plugin. En Cataluña, si vendes a consumidores, el Codi de consum (Llei 22/2010, artículo 128-1) pide que la información comercial dirigida a ellos esté disponible en catalán. No obliga a tener toda la web en catalán; si crees que te afecta, pregúntaselo a tu gestor.
Lo que una web debería llevar antes de darla por terminada
Algunos estudios lo cobran como extras. Es lo mínimo:
- Rápida en un móvil de verdad y con una conexión de verdad, no solo en el portátil de la demo
- Estructura preparada para buscadores: encabezados con sentido, direcciones limpias y metadatos que no se quedan en blanco
- Accesible según WCAG 2.2 AA, que en una tienda online es además una cuestión legal desde el 28 de junio de 2025 por la Ley Europea de Accesibilidad (en España, Ley 11/2023), salvo para microempresas que prestan servicios
- Aviso legal (lo pide la LSSI-CE) y política de privacidad para el formulario (RGPD y LOPDGDD)
- Analítica instalada, con un aviso de cookies que no la cargue antes de que el visitante acepte
- Que tu equipo pueda editarla después, con la documentación para hacerlo
- Redirecciones previstas si sustituye a una web que ya existe
Ese último punto merece un apartado propio.
El coste oculto que nadie presupuesta: perder tus posiciones
Si ya tienes una web que trae visitas, un rediseño puede hundirla sin hacer ruido. Las direcciones antiguas desaparecen, nada le indica al buscador cuáles son las nuevas, y tres meses después las consultas se han secado mientras todo el mundo se felicita por lo moderna que ha quedado la web.
El arreglo no es caro, solo poco vistoso: relacionar cada dirección antigua con la nueva, conservar las páginas que ya traen visitas y comprobarlo después de publicar en vez de darlo por hecho. Cuando compares presupuestos, pregunta directamente cómo se hará la migración. La respuesta dice mucho de con quién estás tratando.
Cómo leer un presupuesto de diseño web
Cuatro preguntas aclaran casi todo:
- ¿Qué es precio cerrado y qué va por horas? Un precio cerrado significa que el estudio ha pensado el proyecto de principio a fin. Si todo va por horas, el riesgo de que su estimación falle lo corres tú.
- ¿Qué pasa si queremos cambios a mitad de proyecto? Alguna ronda de cambios es normal y debería estar incluida. Los cambios ilimitados suelen querer decir que el precio está inflado para aguantarlos.
- ¿De quién es la web al final? El código, el dominio y las cuentas tienen que ser tuyos. Si irte significa perder la web, eso no es un servicio, es un secuestro.
- ¿Qué pasa el día después del lanzamiento? Una web no está terminada cuando se publica. Pregunta quién arregla las cosas y cuánto cuesta.
Entonces, ¿cuánto deberías reservar?
Depende de lo que lleve dentro, como has visto. Mis precios cerrados, con lo que incluye cada uno y el plan de mantenimiento, están en la página de precios. Si vas a sustituir una web que ya te trae negocio, mete la conversación sobre la migración en cada presupuesto que pidas.
Hay una cifra que el presupuesto del proyecto no va a incluir: lo que cuesta mantener la web en marcha después del lanzamiento. Alojamiento, licencias, apps y mantenimiento suman un gasto cada año que conviene conocer antes de firmar.
Si quieres otra opinión sobre tu web, escríbeme: te digo qué arreglaría primero y el mismo día laborable tienes un precio cerrado y una fecha.
