La web de una clínica tiene un solo trabajo, y no es explicar qué es la fisioterapia. Es convertir a alguien que ya está buscando atención en una cita en la agenda, con los menos toques posibles.
Casi todas las webs de clínicas lo hacen al revés. El botón de pedir cita es un enlace gris y pequeño arriba a la derecha. La portada empieza con un párrafo sobre la filosofía del centro. Las tres cosas por las que la gente llama no aparecen en ningún sitio. Mientras tanto, en recepción contestan esas mismas tres preguntas todo el día, todos los días.
¿Qué está haciendo de verdad quien entra?
Alguien llega a tu web en uno de dos estados, y en cada uno se comporta de forma completamente distinta.
Decidido. Le duele el hombro, se lo ha recomendado una amiga, quiere el primer hueco del jueves. Esta persona necesita un botón de cita imposible de pasar por alto y un teléfono que pueda pulsar. Nada más de la página le importa. Si tiene que buscar, vuelve a los resultados de Google y abre la siguiente clínica.
Comparando. Tiene tres centros en la lista y está decidiendo de cuál fiarse. Esta persona lee las páginas de los profesionales, mira si en tu clínica tratan su problema concreto y busca señales de que el sitio es real.
Casi ninguna web de clínica está hecha para ninguno de los dos. Está hecha para el dueño, que quiere la misión y los valores primero.
Las tres preguntas que contesta recepción todo el día
Pregunta a quien coge el teléfono qué pregunta la gente antes de reservar. En casi cualquier clínica la lista es alguna versión de esta:
- ¿Trabajáis con mi mutua o con mi seguro?
- ¿Cuánto cuesta la primera visita y cuánto dura?
- ¿Dónde aparco, y la entrada tiene escalones?
Son las preguntas que deciden si alguien reserva, y casi siempre están enterradas en unas preguntas frecuentes al final de una página que nadie baja a leer. Pon las respuestas donde se vean sin desplazarse, con palabras normales. «Trabajamos con las principales aseguradoras. Primera visita con valoración, una hora. Aparcamiento público a la vuelta de la esquina, entrada a pie de calle sin escalones.»
Ese bloque hace más por las citas que cualquier rediseño de la foto de portada. También reduce las llamadas que no son citas, y en recepción lo notarán en una semana.
Reservas: no rehagas lo que ya hace tu programa de gestión
Tus citas viven en el programa de gestión de la clínica, y ahí tienen que seguir. El trabajo de la web es pasar a la persona a ese sistema sin tropiezos, no montar un segundo sistema de reservas que alguien tenga que cuadrar a mano. Lo cuento con más detalle en si tus clientes deberían reservar por internet.
Hay tres cosas que fallan en ese paso, y cuestan citas de verdad:
El botón no está donde está el lector. Una acción de pedir cita evidente en la cabecera de todas las páginas, y otra dentro de cada página de servicio. No solo en la página de «Contacto».
El módulo va más lento que la página. Los scripts de reservas incrustados pesan mucho. En un móvil con datos, la página se puede leer mientras el cuadro de reservas sigue siendo un rectángulo en blanco, y eso parece roto. Lo que hunde las webs en el móvil es el peso, y un módulo de terceros suele ser lo más pesado de la web de una clínica. Cárgalo cuando alguien lo pida, o dale su propia página en lugar de meterlo en la portada.
Nadie lo ha probado en un móvil. Pide una cita de verdad en tu propia web, con tu propio móvil, con datos y no con el wifi de la clínica. Luego cancélala. Casi ningún dueño de clínica lo ha hecho nunca, y son los quince minutos de trabajo más rentables que tiene a mano.
Y mantén el teléfono pulsable en la cabecera. Muchos pacientes siempre van a preferir llamar antes que reservar por internet, sobre todo los mayores. Si en tu clínica se piden citas por WhatsApp, pon también ese botón.
Las páginas de los profesionales son las que la gente lee
La gente no reserva una clínica. Reserva a una persona.
Cada profesional necesita su propia página, con su propia URL y su nombre real en el título. Los pacientes buscan nombres, quien te deriva pacientes busca nombres, y alguien a quien le han recomendado «la fisio que se llama Laura, la de la clínica de la Rambla» necesita que esa página exista.
Qué tiene que haber en ella: una foto real hecha en tu clínica, la titulación y el número de colegiado, lo que más trata de verdad, cuántos años lleva ejerciendo y un enlace de cita que vaya directo a su agenda. Qué sobra: una foto de banco de un desconocido sonriente con bata.
Hay también una ventaja práctica. Cuando un profesional se va, tienes una página limpia que actualizar en lugar de un nombre repartido por nueve páginas de texto.
Una página por servicio, no una página con una lista
El mayor error de búsqueda que cometen las clínicas es la página de «Servicios» con doce viñetas.
Quien escribe «ondas de choque», «ATM» o «plantillas a medida» seguido del nombre de su ciudad está cerca de reservar. Una viñeta en una lista no le puede responder. Una página sí: qué es el tratamiento, para quién es, cómo es la primera visita, cuánto dura, si lo cubre su seguro.
Es la misma mecánica que hace funcionar la búsqueda local para cualquier negocio de servicios. Habla con detalle de un tratamiento y de un sitio, y las búsquedas llegan. Doce páginas de servicio honestas rinden más que una portada preciosa, siempre.
Ya que estás, comprueba que el horario de tu Perfil de Empresa de Google coincide con el de la web, incluidos los festivos locales y el cierre de agosto si cierras. Para una clínica, la ficha es muchas veces la verdadera portada, y un lunes cerrado por error manda a la gente a la competencia con el mismo clic.
Las dos reglas que no decide un diseñador
Hay dos cosas en la web de una clínica que se rigen por normas ajenas al diseño web, y con un proveedor que les quita importancia conviene ir con cuidado.
Testimonios y opiniones. La publicidad sanitaria está regulada en España, y los colegios profesionales tienen sus propias normas deontológicas sobre publicidad, distintas según la profesión. Antes de llenar la portada de opiniones de pacientes, lee lo que dice tu colegio o pregúntale directamente. No a tu diseñador web.
Datos de pacientes en formularios. Los datos de salud son una categoría especial de datos personales en el RGPD (artículo 9). Un formulario de contacto genérico no es el canal para síntomas, antecedentes o nada que salga de una historia clínica. Deja la recogida de esos datos dentro del programa de gestión pensado para ello, y limita el formulario de la web a «nombre, cómo contactarte y qué quieres reservar». Confirma los detalles con quien lleve la protección de datos en tu clínica.
Ninguna de las dos es motivo para tener una web pobre. Son motivo para decidirlas antes de construir, no después.
Detalles pequeños que lo deciden sin hacer ruido
Fotos de tu clínica de verdad. La sala, la entrada, la recepción, la calle. La gente está decidiendo si entra en un espacio físico, y las fotos de banco no le responden nada. Es la mejora más barata que tienen a mano casi todas las clínicas.
Un horario correcto y al día. Nada en la web de una clínica es tan fácil de tener mal, y pocas cosas molestan más a un paciente que un viaje en balde.
Código accesible y con sentido. Encabezados de verdad, campos de formulario con su etiqueta, un contraste que aguante la luz del día en un móvil. Algunos de tus pacientes ven poco o se mueven con dificultad, y en una clínica no son un público hipotético.
Una página que diga qué esperar en la primera visita. Qué traer, qué ropa llevar, con cuánta antelación llegar, cuánto dura. Reduce las citas a las que nadie se presenta y tranquiliza a quien va nervioso, que en una clínica es casi todo el que viene por primera vez.
Si tu web tiene visitas y ninguna acaba en cita, el problema suele ser uno de estos y no el diseño. Ese hueco entre visitas y consultas casi siempre es mecánico.
De qué depende el precio
Lo que mueve la cifra rara vez es el diseño. Es el número de páginas que alguien tiene que escribir y con cuántos sistemas tiene que hablar la web. Una web para una sola clínica, con buenas páginas de servicio, páginas de profesionales y el paso a tu sistema de citas, es un proyecto acotado. Un centro con varias sedes, o con varias decenas de páginas de servicio en castellano y catalán, sale más caro. Mis precios están en la página de precios.
Cuenta también con la parte recurrente: la plataforma de citas, el hosting y alguien que mantenga al día horarios, equipo y servicios. Una web de clínica que sigue mostrando a un profesional que se fue el año pasado hace daño activamente.
La prueba para hacer hoy
Abre tu web en el móvil, con datos. Pon en marcha un cronómetro. Pide cita con un profesional concreto y para el cronómetro cuando pulses confirmar.
Si el resultado no te gusta, escríbeme y el mismo día laborable tienes un precio cerrado y una fecha.
