Hay un silencio muy concreto que llega después de un mal rediseño. La web parece actual, todo el mundo está contento y, de pronto, dejan de llegar consultas. Dos meses después alguien mira las estadísticas y ve que las visitas se desplomaron el día del lanzamiento.
Pasa a menudo, se puede evitar y casi nunca tiene nada que ver con el diseño. Pasa porque el rediseño se trata como un proyecto visual cuando también es una migración.
Por qué caen de verdad las visitas
Los buscadores llevan años dibujando un mapa de tu web. Cada página que conocen tiene una dirección, y algunas de esas páginas se han ganado el derecho a salir en los resultados. Un rediseño suele cambiar tres cosas a la vez:
Cambian las direcciones. /servicios/diseno-web pasa a ser /soluciones/paginas-web. Para un buscador, la página antigua no se ha movido: ha desaparecido. Todo lo que se había ganado se va con ella, a menos que le digas adónde ha ido.
El contenido adelgaza. Una página que posicionaba porque respondía a fondo a una pregunta se sustituye por una sección preciosa con once palabras. Ya no responde a la pregunta, así que ya no sale por ella.
Las señales técnicas vuelven a cero. Web nueva, estructura nueva y, muchas veces, un sitemap nuevo que se deja la mitad de lo que estaba indexado. A veces la instrucción que mantenía la web de pruebas fuera de los buscadores pasa a la web real y esconde toda la web de Google desde el primer día. Esto pasa más de lo que nadie reconoce.
La lista que lo evita
La haga quien la haga, esto es lo que debería pasar con tu web. Si quien te la va a hacer no sabe describir este proceso, ya tienes la respuesta.
Antes de publicar
- Exporta todas las direcciones que tiene la web antigua. No solo las páginas del menú. Saca la lista completa del sitemap, de las estadísticas y de Google Search Console, porque las páginas que traen visitas muchas veces no son las que alguien recuerda.
- Averigua qué páginas importan de verdad. Ordénalas por visitas y por impresiones en búsqueda. Unas pocas páginas suelen llevar casi todo el valor. Esas son las que proteges.
- Conserva el contenido que funciona. Si una página posiciona porque responde algo a fondo, la versión nueva tiene que responderlo al menos igual de bien. Rediseña la presentación, no el fondo.
- Escribe el mapa de redirecciones. Cada dirección antigua recibe una redirección permanente a su equivalente más cercano. No todas a la portada, que le dice al buscador que el contenido ya no existe. A la página que de verdad le corresponde.
- Comprueba que la web de pruebas está bloqueada y la real no. Y vuelve a comprobarlo el día del lanzamiento.
Al publicar
- Redirecciones activas y probadas, incluidas las incómodas, con parámetros o con barra al final
- Sitemap regenerado y enviado
- Estadísticas y Search Console todavía conectados, para ver qué pasa
- Enlaces internos que apuntan a las direcciones nuevas en vez de rebotar por redirecciones
Después de publicar
- Vigila dos semanas, no dos días. Que las cosas se muevan un poco mientras se actualiza el índice es normal. Una caída sostenida no lo es.
- Revisa los errores de rastreo. Search Console te dice exactamente qué direcciones ya no encuentra. Esa lista es tu lista de tareas.
- Compara lo comparable. Visitas a las mismas páginas, antes y después, en lugar de un total que un bajón de temporada puede disimular.
Cuándo rediseñar no es la respuesta
A veces la web está bien y lo que falla es otra cosa. Antes de rehacerla, conviene saber cuál de estas situaciones tienes de verdad:
- Se ve anticuada pero consigue consultas. Piensa si el dinero rinde más en las páginas donde se decide la compra que en toda la web.
- Va lenta. La velocidad muchas veces se arregla sin rehacer nada. Imágenes enormes, plugins pesados y scripts que bloquean la carga suelen ser los culpables, y es más barato arreglarlos que rediseñar a su alrededor.
- Nadie la encuentra. Eso es un problema de contenido y de estructura. Una capa de pintura nueva sobre las mismas páginas flojas no cambia nada.
- Se rompe en el móvil. A veces tiene arreglo de verdad y a veces es el síntoma de una web que ya no da más de sí. Merece una mirada sincera antes de decidir.
Rediseñar es la respuesta correcta cuando la web juega en contra del negocio: cuando la estructura ya no encaja con lo que vendes, cuando nadie de tu equipo puede actualizarla o cuando la base técnica hace que cada cambio salga caro.
La parte incómoda
La causa más habitual de un rediseño que pierde visitas es que nadie se encargaba de la migración. El diseñador diseñó, el programador programó y el mapa de redirecciones era problema de otro, o sea, de nadie.
Así que haz la pregunta antes de firmar, junto con lo que debería costar todo: ¿quién se ocupa de las redirecciones y cómo sabremos que ha funcionado? Quien ya lo ha hecho antes te contestará al momento y con detalle. Esa respuesta vale más que un portfolio.
Si quieres otra opinión sobre tu web, escríbeme: te digo qué arreglaría primero y el mismo día laborable tienes un precio cerrado y una fecha.
